La traición de Pedro Sánchez a España


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado diciembre. BERNARDO DÍAZ

EMILIANO GARCÍA-PAGE, presidente socialista de Castilla-La Mancha, avisa a Pedro Sánchez: «Antes de que se rompa España se rompe el PSOE». Esperemos que así sea.

¿Por qué hace esta advertencia García-Page? Porque incluso un socialista puede darse cuenta de que Sánchez está poniendo en peligro la España actual, la España de la Transición. La España regida por una Constitución democrática. ¿Qué peligro?

Sánchez ha mendigado una reunión con el presidente Torra. Un presidente autonómico con aires de jefe de Estado. Que es, además, un racista. Dijo, en su artículo La llengua i les besties publicado en El Mon: «Los españoles son bestias carroñeras, víboras, hienas con una tara en el ADN».

Torra apoya públicamente a los golpistas catalanistas. Siempre lleva el lazo amarillo -dicen que duerme con él- que simboliza el apoyo a los citados golpistas. Declaró a la prensa: «Los eslovenos lo tuvieron claro. Decidieron determinarse y tirar hacia delante en el camino de la libertad con todas sus consecuencias hasta conseguirlo. Hagamos como ellos». Es decir, reclama para Cataluña la llamada vía eslovena que supuso 78 muertos y cientos de heridos. Aparte del disparate de comparar a Yugoslavia con una democracia como España.

Con este racista/golpista quiere dialogar el doctor Sánchez. Pero el president Torrano se conforma con cualquier cosa. Quería una cumbre, como si se tratara de dos jefes de Estado. Sánchez ha intentado engañar a la opinión pública haciendo creer que se trataba de una reunión habitual. ¡Qué mentiroso es! Necesita los votos de los separatistas antiespañoles para seguir en la silla presidencial y en el Falcon. Vacaciones en Doñana. Una buena pensión de expresidente, prebendas presidenciales, etcétera.

¿Y qué quiere dialogar? Dado que el racista Torra quiere -y lo ha dicho públicamente- la independencia de Cataluña a las bravas y también ha dicho que quiere tratar la autodeterminación de Cataluña, ¿qué hay que dialogar? Un presidente digno rechazaría de plano estas exigencias inconstitucionales. Pero Sánchez quiere diálogo (falso diálogo) porque el sillón es más importante que la Constitución y que España. Pero su obsesión es dialogar con golpistas, comunistas y separatistas, no con el PP. Y menos con Vox. Miente con el diálogo. ¿Ha dialogado la familia de Laura Luelmo con su asesino? No. Que se aplique la ley.

De un mentiroso se puede esperar cualquier cosa. Cuando okupó el sillón presidencial, expulsando a Rajoy, con el apoyo de comunistas, batasunos, y separatistas antiespañoles, dijo que convocaría elecciones «en breve». Mentir es algo habitual en este presidente. Plagió su tesis doctoral. Comportamiento vergonzoso que debería provocar su dimisión. Le da igual. Quiere el poder al precio que sea.

¿Ha sido Sánchez el primer socialista traidor a España y a los españoles? No. Su precedente cercano es Rodríguez Zapatero.

En noviembre de 2003, el candidato a la presidencia del Gobierno, Rodríguez Zapatero, visitaba Barcelona para dar ánimos al PSC de cara a las elecciones. Dijo una peligrosa estupidez: «Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán». Es decir, una manera de apoyar las previsibles reivindicaciones soberanistas. Colaboró, con su progresismo barato, a la dramática situación que ahora vive Cataluña. Zapatero quería que los independentistas estuvieran más cómodos. Ya saben, el encaje para los que desprecian a España. El diálogo socialista con delincuentes golpistas es, realmente, una traición. En un Estado de Derecho.

Zapatero habló con ETA, no para que le dijeran cuándo y cómo entregarían las armas, sino para dialogar. Llegar a acuerdos con los criminales. Pero no con el Partido Popular. En Febrero de 2015 se reunió con el dictador comunista Raúl Castro. Despreciando a la oposición democrática. Igual que ahora Sánchez. Es lo que se puede esperar de tipos así. Ahora apoya a Maduro.

Si miramos atrás, en 1974, tras la llegada al poder de Felipe González, el PSOE defendía lo siguiente: «La definitiva solución del problema de las nacionalidades y regiones que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas, que comporta la facultad de que cada nacionalidad y región pueda determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español».

Ya mostraban su desprecio por la unidad de España. Y siguen siendo amiguetes de los separatistas. Antes llamados nacionalistas periféricos. Ahora -para los que no están en Babia- separatistas antiespañoles y golpistas. Sánchez y algunos compañeros de viaje -como el comunista Iglesias- quieren, una «España plurinacional». Sosa Wagner contestó duramente a esta suicida estupidez progre en un artículo en El Mundo: España ¿nación de naciones?

Entre los que apoyan el gobierno sanchista, está el citado Iglesias, que defiende el derecho de autodeterminación de Cataluña y el País Vasco. A pesar de que ni la Constitución -democrática- española ni la ONU, reconocen el derecho de autodeterminación. Excepto para las colonias.

Esperemos que Sánchez se vea obligado a convocar elecciones generales porque no pueda aprobar los Presupuestos, o por una moción de censura de PP y Cs, o por cualquier otro motivo. Motivos sobran, y no sería necesario perder más tiempo si Sánchez tuviera la decencia de cumplir con su palabra.

Este es el panorama del socialismo con talante. En el año 2012, la editorial Planeta publicó el libro de José García-Abad, El hundimiento socialista, en el que se elabora un detallado análisis de la historia del PSOE, desde la Transición hasta la actualidad. Actualidad que confirma (ya desde Rubalcaba) el cataclismo histórico del socialismo en España.

Esperemos que Pedro Sánchez haga un favor (involuntario) a España y a los españoles. Que hunda, aún más, al PSOE sanchista. Este PSOE, de Zapatero, Sánchez y similares, no es un partido que sirva a la estabilidad democrática y el progreso de España. Al contrario, se ha convertido en una preocupante desgracia, tan peligrosa como sus falsos dialogantes amigos: separatistas, batasunos, comunistas y golpistas. Los amigos de este PSOE sin escrúpulos.

Sebastián Urbina es doctor en Fisolofía del Derecho

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