El PSOE teme que un desplome de Podemos el 26-M le quite poder al dejarle sin socios


Foto: Pedro Sánchez, el pasado 16 de enero en el pleno del Parlamento Europeo, en Estrasburgo. (Reuters)Los cuadros asisten preocupados a la crisis interna de sus principales socios en capitales y regiones. Al contrario que en 2015, un buen resultado socialista no garantizaría mantener los gobiernos.

Las elecciones del 26 de mayo pueden ser para el PSOE una trampa. Por muy buen resultado que saquen los socialistas —por primera vez en mucho tiempo llevan meses encabezando las encuestas y hay confianza en que se puedan ganar, por primera vez desde 2003—, será difícil que amplíen el poder conseguido hace cuatro años. Entonces, en coalición con Podemos y sus confluencias, lograron multitud de capitales y recuperaron comunidades como Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura y Valencia. En las federaciones socialistas se mide ahora cómo puede afectar el seísmo de Podemos y la primera conclusión es “preocupante“. Si la formación morada ahonda en el cisma y se despeña, puede ser negativo para el PSOE a la hora de conseguir poder territorial, incluso si el PSOE mejora sus resultados.

Las pasadas elecciones municipales fueron una fiesta para el PSOE. Pese a sacar solo un 25,02% de los votos y menos concejales que el PP, recuperó buena parte del poder municipal. Lo hicieron con acuerdos con nacionalistas y las distintas marcas de Podemos. Desde Madrid a Valladolid, los populares fueron cediendo el bastón de mando en casi todas las grandes ciudades con la excepción de Málaga. Para este mayo, la gran aspiración real era cogobernar la capital de España e intentar conseguir la Comunidad de Madrid, la joya de la corona que escapó de sus manos en 1995.

Pero el suelo en la política española se mueve constantemente. La penúltima sacudida fue la de Vox en Andalucía. La última, la crisis en Podemos en Madrid con Íñigo Errejón, que empieza a reproducirse fuera de la Comunidad. En el PSOE se teme que la crisis interna pase factura a Podemos el 26-M. Si hace unos años el temor de los socialistas era el sorpaso de Pablo Iglesias, ahora es que no se hundan para conservar el poder municipal y regional.

“Puede pasar perfectamente que mejorando los resultados perdamos poder“, comenta un candidato regional del PSOE. Este señala que aunque la crisis de Podemos ha estallado ahora en Madrid es algo que lleva tiempo ocurriendo fuera. Podemos ha vivido sus propios incendios en Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Navarra… “¿De qué nos sirve aguantar o mejorar los resultados si no podemos formar gobierno?”, se pregunta un responsable local socialista.

“En términos generales, el hundimiento de Podemos le dará más votos al PSOE, pero le dejará sin aliado a la izquierda”, dice un experto en encuestas

Salvo en Andalucía, donde Susana Díaz gobernó la última legislatura con Ciudadanos, el PSOE miró a su izquierda en busca de alianzas. Ningún analista se ve capaz de vaticinar cómo puede afectar la división del voto en la ya fragmentada izquierda. “En términos generales, el hundimiento de Podemos le dará más votos al PSOE, pero le dejará sin aliado a la izquierda”, comenta un experto en encuestas. Los analistas serios andan con pies de plomo después de los batacazos recientes. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, hay seis candidaturas relevantes anunciadas para las autonómicas, algo sin precedentes.

Llamada a la movilización

La entrada de Vox en Andalucía ha demostrado lo imprevisible que es la fragmentación del voto. Si al principio de la campaña el PP temió que Vox le robara escaños que no sirvieran para desalojar al PSOE de la Junta de Andalucía; al final, Ciudadanos, PP y Vox lograron movilizar a todo el espectro de la derecha. Entonces fue clave la abstención de la izquierda. ¿Cómo afectará el cisma interno en Podemos? Tradicionalmente, los partidos en crisis no movilizan el voto, pero en este caso hay que tener en cuenta que la llegada de la extrema derecha de Vox sí puede mover a votantes de izquierda.

Sánchez busca movilizar a sus votantes para defender una “España en positivo”, agitando el miedo a la triple derecha de PP, Cs y Vox

De hecho, a eso juega el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en sus últimos discursos. A alertar contra “los ‘voxonaros‘” que persiguen una “involución“, a advertir de los riesgos de “las tres derechas“, a pedir que se desoigan en Europa los “cantos de sirena del autoritarismo”. El pasado domingo, en un mitin de esta larga precampaña en Burgos, urgió a la “movilización” de “todos”, especialmente de mayores y jóvenes, para defender “una España en positivo, de derechos y libertades, de conquistas sociales, frente a la España en blanco y negro” que las derechas reivindican. Los socialistas saben que su principal herramienta para este 26-M es la movilización de sus votantes progresistas. Que, espantados por lo ocurrido en Andalucía, acudan en masa a votar para impedir esa “involución” y recorte de derechos de la que tanto habla y contra la que su Ejecutivo actuará.

Pero eso no quita para que inquieten los efectos de esta nueva crisis en Podemos. “Esta última ruptura viene a agudizar lo que ya imaginábamos hace unas semanas. Que se vienen abajo, que podemos no sumar incluso teniendo un mejor resultado que en 2015. Nos preocupa, claro que nos preocupa. Cada vez está más difícil. Incluso con el asunto catalán, que algunos temen que nos penalice, podemos subir. Pero si ellos pierden muchos puntos, se acabó”, señala una fuente del comité electoral de Ferraz, órgano en el que monitorizan todos los movimientos de las encuestas y preparan la estrategia de cara a la decisiva prueba del 26-M.

Esa desazón se escucha en muchas esquinas del partido. Sobre todo en los territorios, los que tienen que superar el examen. El terremoto en Podemos, señalan desde una federación de peso, se puede sentir sobre todo en el ámbito municipal, pues muchas alcaldías están sostenidas por apoyos con las marcas patrocinadas por los de Pablo Iglesias. En 2015, el PSOE pasó a gobernar 17 capitales de provincia, a las que luego sumó Granada (con el apoyo de Cs), avance que después compensó la pérdida de Alicante. También el juego de los pactos le hizo presidir hasta siete comunidades —Andalucía, ya perdida, más Aragón, Castilla-La Mancha, Valencia, Extremadura, Asturias y Baleares—. Ahora, ese inmenso poder está en riesgo. “Vamos a ser la primera fuerza con bastante ventaja, pero es verdad que Podemos se está deshaciendo“, confiesa uno de los colaboradores más estrechos de Sánchez.

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