Palma: La batalla contra el catalanismo en Baleares


Con un PP en crisis, la irrupción de Vox con un general de candidato y la subida de Cs son las bazas del centroderecha para recuperar el Ayuntamiento

El candidato de Vox en Palma, Fulgencio Coll
El candidato de Vox en Palma, Fulgencio Coll J. SERRA

Curtido en mil batallas, dentro y fuera de los cuarteles, el ex general del Ejército Fulgencio Coll se prepara estos días al frente de Vox Palma para librar en las urnas la más incierta de todas a las que se ha enfrentado hasta la fecha: rescatar la Alcaldía de Palma, que los últimos cuatro años ha estado en manos de la izquierda afín al catalanismo (PSIB-PSOEMés y Podemos).

Coll es clave no tanto por sus opciones de ser alcalde de la capital de Baleares, que según las encuestas son pocas –el sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO publicado la semana pasada le daba un 6,6% y dos ediles en el Ayuntamiento-, sino porque su apoyo puede ser determinante para formar un Gobierno de centroderecha.

A sus 73 años, Coll esta en forma. Fino, enérgico y muy activo en su andar de barrio a barrio, en unos días de campaña en los que ha recorrido el cordón de los sitios más broncos de la periferia palmesana donde se agolpan los problemas a pie de calle: paro, droga, okupas y miles de inmigrantes hacinados en pisos patera.

La irrupción de un general de prestigio -Coll fue jefe del Ejército, fundador y primer jefe de la UME, y comandante de importantes misiones internacionales- con un discurso nítido contra la imposición del catalán, el top manta y la inmigración ilegal ha trastocado la política local, hasta el punto de que muchos analistas consideran que todo es posible. Incluso que Vox tenga mucho voto oculto y el domingo acabe superando, en el bloque de centroderecha, al ex alcalde y candidato del PPMateo Isern, y a la candidata de CiudadanosEva Pomar.

Sin embargo, no lo tendrá fácil. Ni ante sus rivales del centroderecha ni ante el bloque de izquierdas y soberanistas al que casi todos los sondeos dan la mayoría en Palma. En las elecciones generales del 28-A, el PP dejó de ser el partido más votado en la capital de las Islas en favor del PSOE, algo que no sucedía desde hacía tres décadas.

Una hecatombe en las urnas para los populares, que pueden prorrogar su travesía en el desierto otros cuatro años más. Pese a todo, hay partido, como dice su lema de campaña. A favor de las intenciones del PP, Cs y Vox -unidos en Baleares por la oposición a la expansión del catalanismo- juega el dato demoledor de que, desde hace 20 años, las urnas en Palma no tienen piedad: ningún alcalde ha sido reelegido. En esta ocasión, sin embargo, podría no ser así por obra y gracia del tripartito socio-nacionalista gobernante.

El bloque de la izquierda nacionalista, el denominado Pacte de Cort, ha gestionado el Ayuntamiento de Palma cuatro años con alcaldías bianuales para socialistas (José Hila) y soberanistas de Més (el actual alcalde, Antoni Noguera). Son ligeramente favoritos en todos los sondeos para lograr los 15 concejales que marcan la mayoría absoluta en la capital balear.

Su gestión municipal acumula más sombras que luces, en gran parte por la atonía de un Gobierno convertido en un reino de taifas donde cada formación política se ha dedicado a gestionar sus intereses políticos. Con el fomento del catalán como bandera (se le exige a todos los empleados municipales, incluidos los barrenderos y las empresas proveedoras) y la erradicación paralela del castellano en la correspondencia de la Administración municipal con el ciudadano o su eliminación de los galardones literarios Ciutat de Palma.

Hay decisiones políticas donde ha habido un consenso ciudadano bastante notable (como el freno a la expansión de terrazas y del alquiler turístico en pisos), pero la pasividad municipal han marcado la legislatura y han tenido consecuencias. Por ejemplo, en 2015 la ciudad fue nombrada por el diario británico The Times la mejor ciudad del mundo para vivir. Cuatro años después, una reciente encuesta de la OCU la sitúa como la sexta ciudad más sucia de España.

Otro dato demoledor: si en 2015 las cinco playas de Palma contaban con banderas azules, ahora sólo ondean en dos. En zonas turísticas señeras como el Arenal, mientras la inversión privada de los empresarios turísticos se disparaba hasta los 120 millones en estos cuatro años para poner a punto la planta hotelera, la pública se ha contraído de forma extrema.

Eso a pesar de que el Pacte de Cort ha realizado una notable expansión del gasto público, disparando la contratación de personal en compañías municipales y aumentado las subvenciones al movimiento vecinal afín. La empresa municipal de aguas y limpieza, sin ir más lejos, ha aumentado en 200 personas la plantilla, y hay 150 conductores más en la EMT.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s